
En este artículo (y quizás en algún otro) hablaré de un aspecto de vital importancia para todos nosotros. Algo que siempre me recordaba mi abuelo que en paz descanse y que no se aprende desgraciadamente en la escuela. Cómo tratar a la gente, cómo relacionarse con los demás, en definitiva, la consabida inteligencia emocional llevada a la práctica.
Es curioso, ¿cuándo en nuestra vida nos enseñaron cual era la mejor manera, la idónea, la más efectiva para relacionarse con los demás? quizás nuestros padres nos enseñaron algo de "modales" o de "buena educación", sin embargo, el estudio de las relaciones sociales es una ciencia, hay algo de técnica, de talento, de arte, de magia... y no hay curso CCC que lo imparta. En cierta manera, los hombres somos un poco robots: damos - muchas veces - la misma respuesta a un mismo estímulo. Un grito nos asusta, una palmada en la espalda nos reconforta, un insulto nos ofende, un llanto nos conmueve etc.
Este texto pretende en la medida de sus posibilidades darnos unas pistas, unas ayudas para mejorar drásticamente la convivencia con los demás a nuestro favor. Empecemos.
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