
El Che está de moda, ya sea por la reciente película de Benicio del Toro o por las continuas loas a este estandarte de la revolución y liberación de pueblos oprimidos. Lo cierto es que entorno a este personaje se ha creado un mito que vamos a intentar desenmascarar en este artículo tomando como referencia aquel, escrito por Pablo Molina en su ácido libro "La dictadura progre" .
Buena parte de su imagen es debida a la famosa fotografía que Alberto Gutiérrez "Korda" hizo del guerrillero con la mirada perdida, y que jóvenes y no tanto llevan en camisetas y demás prendas de vestir creyendo que así enarbolan la bandera de la libertad, el inconformismo y lo alternativo. Sin saber que lo que llevan es el careto de un asesino.
Ernesto fue el primogénito de una familia argentina adinerada que contaba con servicio doméstico y varios automóviles, anécdota curiosa si se piensa que Guevara acabó convirtiéndose en uno de los adalides de la tiranía que con más crudeza ha asolado el mundo: el comunismo.
Llegado el momento oportuno el jovenzuelo se lanza en búsqueda de nuevas emociones, y qué mejor que recorrer en motocicleta toda iberoamérica. En dicho viaje halló pareja en María del Carmen Ferreira, a la que él llamaba cariñósamente "Chichina". En una de sus cartas de amor se puede leer esto del puño del Che: " Te quiero mucho, pero no puedo sacrificar mi libertad por vos; sería sacrificarme a mí, y yo soy lo más importante que hay en el mundo..." Ahí es nada Chichina.
El viaje en moto que inició con un amigo suyo, no tenía como fin liberar a los pueblos oprimidos como se puede creer, sino llegar a los EEUU y encontrar allí un futuro en esa tierra de oportunidades y capitalismo. En Chile, desdichadamente, se rompe la dos tiempos, llamada La Poderosa II,
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