>
Este es el relato sobre uno de los viajes que más me ha marcado. Un lugar donde la historia de la humanidad tocó fondo, con seguridad no el único, ni posiblemente el más hondo de todos. La historia la conocemos todos, nos salta a la memoria sólo con oír el nombre alemán, sin embargo dónde ocurrió, el emplazamiento físico, ha quedado más en el olvido.
El infierno, tal como me lo imagino, se encontró desde 1940 hasta 1945 a poco más de cinco cuartos de hora en bus de Cracovia, a unos 60 km. En una pequeña localidad que siempre se llamó (y se sigue llamando) Oświęcim, un nombre que no significa nada, o por lo menos nada que yo sepa: Auschwitz en cambio, el nombre que quedó para la infamia, hace temblar hasta la punta de la lengua al pasarla por el paladar para pronunciarla.
Viajes





