
Si el mundo, el planeta tierra, esta canica azul, fuese un país, su capital indudablemente sería New York. Nueva York es la Ciudad con C mayúscula de colosal, contemporáneo, concentrado, compendio, contraste, convivencia y cojonudo. Donde se aúna lo nuevo con lo viejo, lo efímero con lo extemporáneo, el blanco y el negro. La ciudad se divide en cinco barrios: Queens –el mayor de todos-, el Bronx –multirracial-, Staten Island –ese gran olvidado-, Brooklyn –y el jazz-y por supuesto Manhattan –el rey león- . Estuve una semana con dos amigos Georgina y Rubén a la altura del background que nos rodeaba, dos amigos que dejan pequeño a cualquiera y que hacen merecer la visita aunque ésta se tratase de Cascante del Río Bravo. Nos alojamos como no podía ser de otra manera en Manhattan, en el upper-west, muy cerca de Harlem al lado de Broadway. En un hostal “Broadway Hostel” muy recomendable. Broadway es la calle más larga de Nueva York con casi 37 km,
que cruza en diagonal la isla completamente de norte a sur. Lo primero que te llama la atención, sobre todo donde vivíamos, es que el mal inglés que nos gastamos te lo puedes ahorrar, ya que en español uno se maneja y pide unos huevos revueltos con tortitas para desayunar, con tanta soltura como en la meseta castellana. Lo segundo que te viene a la cabeza y que vive contigo el resto de la visita es que te sientes protagonista –por fin- de una película hollywoodiense. Te has colado en la pantalla del televisor y no sabes cómo, el jet-lag que empiezas a sufrir convierte la sensación en onírica. Y ahí estás tú, rodeado de taxis amarillos, que paran al primer gesto, de avenidas interminables que vertebran la ciudad de norte a sur, de alcantarillas humeantes bajo puestos metálicos llenos de perritos calientes, y sobre todo de un bullir de gente inagotable que te hace pensar que estás en Matrix.

Una sonrisilla cómplice es inevitable cuando al subir al taxi pides el clásico: “a la quinta con la 42 por favor” y el asombro te viene cuando al bajar ves esto:

Nueva York lo tiene todo, todo lo que puedas imaginar y bastante de lo que no puedes. Se puede considerar una de las capitales mundiales del arte. Su “Metropolitan museum” (MET) es uno de los más grandes, más prestigiosos, más completos del mundo. El “Museum of Modern Art” (MOMA) es la quintaesencia del arte moderno y contemporáneo, desde los impresionistas Monet, Manet, Pizarro, Degas... los flovistas de Gauguin o el arte abstracto con Pollock, Rothko o Newman, todo ello lo puedes encontrar allí.
Cada barrio de Manhattan es diferente, Chinatown, Little Italy, Chelsea, Wall Street, Midtown... en todos pues encontrar algo único en el mundo.
Central Park merece mención aparte. Es el parque con mayúsculas, no deja de ser un rectángulo perfecto de 800 m de ancho por 4 km de alto. Donde cabrían los estados de Mónaco y Ciudad de Vaticano juntos. Es el parque más visitado de EEUU y ha salido en numerosas películas. Tiene varios lagos artificiales, dos pistas de hielo, y zonas deportivas. Además es un centro cultural de primer orden. En verano puedes encontrar conciertos espontáneos y gratuitos de gente que quiere pasar un buen rato haciendo disfrutar a la gente, la música country se mezcla con el jazz y el rockabilly maravillosamente.
Si van no dejen de visitar la sede de Naciones Unidas, los headquarters de Apple, “the Top of the Rock”, el Empire State Building, la zona cero, un ferry gratuito que les lleva a Staten Island y donde contemplarán una vista impresionante de la Estatua de Libertad. Vayan a una misa Gospel en Harlem los domingos, el MET y el MOMA, el Gugenheim está en obras y desluce el exterior que es lo mejor que tiene, bébanse una Samuel Adams y un Cosmopolitan. Coman todos los tipos de ostras debajo de Grand Central Station - la estación de trenes más grande y posiblemente más bonita del mundo -.
Caminen por la quinta avenida, mézclense en la locura de Times Square, el cruce de caminos más impresionante jamás visto. Tomen una hamburguesa en Virgil’s. La mejor fondue savoyarde en “Artisanal”. Los almacenes Macy’s los más grandes del mundo. El Madison Square Garden, broadway, el muelle, el puente de Brooklyn, la catedral de Saint John.
Nada tiene desperdicio, a Nueva York sólo le echarás en falta una semana más para visitar lo que te faltó en este viaje.
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